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La Banda Sonora de Nuestra Infancia

  En nuestra casa, la música nunca fue un fondo cualquiera; era un hilo invisible que unía generaciones, un puente que nos llevaba a Andalucía y a los recuerdos de nuestros abuelos, de la tierra que habían dejado y que siempre llevaban consigo. No eran los éxitos de la radio ni las canciones de moda; lo que nos conectaba era la copla y el flamenco, esas voces que parecían contener el alma de la tierra: Rocío Jurado, Dolores Abril, Concha Piquer… y en el flamenco, el Turronero, el Chocolate, la Paquera de Jerez, la Niña de los Peines… cada uno con su duende, cada uno con su historia. Recuerdo a mi madre cantando a pleno pulmón María de la O mientras fregaba la cocina, las gotas de agua brillando bajo la luz del mediodía, y yo golpeando el compás con un par de cucharas de madera. “¡Eso, sigue el ritmo!”, me decía entre risas. Los domingos, mi padre se sentaba en su butaca con su sombrero, prohibiendo que nadie tocara el tocadiscos. El Chocolate giraba y giraba, y nosotros aprendíamos...

Maite Martín, autoridad flamenca

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Hace una semana se celebró en Granada  la primera Bienal de flamenco, Uno de los artistas que participó en la primera fue Maite Martín. El acontecimiento se celebróen la Abadía del sacromonte acompañaba por José Gálvez la guitarra donde interpretó temas populares, cantina, título por tango, soledad, temas de cantaores antiguos. Hablar de Mayte Martín es hablar de autoridad, sensibilidad y duende. Recuerdo la primera vez que la escuché: era una joven nacida y criada en Barcelona, pero con una presencia flamenca que traspasaba fronteras. Poco a poco me fui dando cuenta de que no solo cantaba, sino que vivía cada nota, y que su dulzura podía convivir con un quejío profundo capaz de conmover hasta al más exigente purista. Mis padres solían llevarnos a festivales de flamenco. Allí estaba ella, desafiando los prejuicios: una mujer cantando con fuerza y elegancia en escenarios donde muchos tradicionales no sabían cómo recibirla. Se atrevió a cantar boleros, milongas, vidalitas, fandangos…...

Identidad y personalidad de este blog

De este proyecto surge la personalidad e identidad de este blog, construida a partir del trabajo minucioso de una de las voces femeninas más transgresoras y a la vez tradicionales de Granada: Mercedes Hidalgo. En él interpreta distintos palos, desde composiciones de Lorca hasta temas populares, como La Gacela del Amor Imprevisto, El Lenguaje de las Flores, Mariana, Milonga del Solitario y referencias a Morente. Todo ello acompañado por guitarra flamenca tradicional, percusión y violín, que ponen el broche de oro a este proyecto largamente esperado, en el que se rinde homenaje a la riqueza del flamenco y su capacidad de renovarse sin perder sus raíces. A esta influencia se suma la experiencia que me marcó al escuchar por primera vez a un cantador popular granadino como Antonio Trinidad, interpretando junto a Enrique Morente. Su voz, fuerte, contundente y a la vez rasgada, imprimía una personalidad única al flamenco granadino, aportando fuerza y autenticidad a cada interpretación y recor...

Influencias Musicales Brasileñas y Mediterráneas

Aunque ya había escuchado a distintos artistas brasileños, fue gracias a una pareja procedente de Río de Janeiro que mi conocimiento sobre su música y cultura se profundizó. Ella me enseñó no solo los ritmos y melodías, sino también la historia y la sensibilidad que atraviesan la música brasileña. En este contexto, descubrí de manera especial a Caetano Veloso y Djavan, dos fenómenos musicales que combinan virtuosismo técnico con una capacidad única para transmitir emociones universales. Brasil se volvió un puente musical cercano a nuestra tradición. Temas como Flor de Lis, reinterpretados por Ketama o Montse Cortés, demostraban cómo la fusión de estilos podía generar nuevas formas de expresión. La mezcla de salsa, samba y otros ritmos latinoamericanos con el duende flamenco creaba un lenguaje híbrido que conectaba mi memoria afectiva con la juventud, los viajes y los momentos compartidos alrededor de la música. Esta música brasileña también se convirtió en una especie de banda sonora d...

Descubrimiento musical

  Recuerdo mi primer encuentro con Hamartigenia en Cartagena, durante aquellos meses de servicio militar. Entre la rutina diaria y las conversaciones con otros jóvenes, la música se convirtió en un refugio: discos prestados, cintas compartidas, estilos que iban desde el pop hasta el flamenco más emotivo. Y allí, entre todo eso, apareció Hamartigenia. Su música era distinta. Tenía la frescura de la juventud, el aire de mi tierra natal Barcelona, y un susurro de Andalucía que te atrapaba sin darte cuenta. Cada acorde, cada frase, parecía narrar la vida misma: los amigos que compartían risas en los descansos, las calles que recorríamos y los momentos que, sin saberlo, se quedarían grabados para siempre. Junto a canciones de El Último de la Fila o de Mar Antiguo, Hamartigenia se convirtió en mi banda sonora personal. No era solo música; era un reflejo de aquel instante concreto de mi vida: la primera independencia, la camaradería, la sensación de estar vivo y en constante descubrimient...

Música andalusí

Fragmento de diario: Música y recuerdos en Granada Hoy, mientras cerraba los ojos, volví a aquellos veranos en Granada. Recuerdo cómo mi padre ponía el tocadiscos en casa, o en el casette en el coche y, entre curvas y calles empedradas, sonaba El Lebrijano. Su voz parecía llenar no solo el coche, sino también las plazas y patios . Adaptaba poemas árabes al flamenco, y canciones como Dame la libertad o Vivir en un cuento de hadas se quedaban conmigo, pegadas a la memoria, enseñándome que la música podía ser puente entre mundos. Lole y Manuel también estaban ahí, siempre con Un nuevo día, A todos de color o Érase una vez. Recuerdo cómo mis amigos comentaban los discos mientras nos sentábamos en los bancos de la plaza, o cómo nos emocionábamos en los conciertos, compartiendo miradas cómplices y risas. Y qué decir de El Chocolate y El Polen: nombres que se repetían en conversaciones juveniles, en conciertos improvisados y en tardes de compartir discos y canciones. Era como formar parte de ...

El rock andaluz

Otra gran influencia en mi estilo musical, marcada por la cercanía a la tradición andaluza, fue la del llamado rock andaluz, de la mano de grupos como Triana, Medina Azahara o Alameda. Estos músicos lograban una fusión única del flamenco melódico con órganos, guitarras rasgadas y batería, creando un lenguaje sonoro que evocaba espacios emblemáticos de Granada, como la Mezquita o el Lago de la Sed. Temas como “Abre la puerta, niña” y otros, reinterpretados posteriormente por distintos artistas, constituyen un homenaje constante a su propia obra. Sin lugar a dudas, esta música representaba momentos de melancolía y de efervescencia social y cultural, reflejando la juventud de la generación de mis padres hace aproximadamente 50 años, y que todavía permanece viva en nuestras casas.