Descubrimiento musical

 


Recuerdo mi primer encuentro con Hamartigenia en Cartagena, durante aquellos meses de servicio militar. Entre la rutina diaria y las conversaciones con otros jóvenes, la música se convirtió en un refugio: discos prestados, cintas compartidas, estilos que iban desde el pop hasta el flamenco más emotivo. Y allí, entre todo eso, apareció Hamartigenia.


Su música era distinta. Tenía la frescura de la juventud, el aire de mi tierra natal Barcelona, y un susurro de Andalucía que te atrapaba sin darte cuenta. Cada acorde, cada frase, parecía narrar la vida misma: los amigos que compartían risas en los descansos, las calles que recorríamos y los momentos que, sin saberlo, se quedarían grabados para siempre.


Junto a canciones de El Último de la Fila o de Mar Antiguo, Hamartigenia se convirtió en mi banda sonora personal. No era solo música; era un reflejo de aquel instante concreto de mi vida: la primera independencia, la camaradería, la sensación de estar vivo y en constante descubrimiento.


Treinta años después, vuelvo a sus discos y es como si el tiempo se hubiera detenido. Cada canción resuena con la misma intensidad, pero ahora traída por la memoria y la experiencia de todos estos años. El aire flamenco, los guiños andaluces, la sensibilidad pop… todo vuelve a mí con una claridad que emociona y sorprende.


Aunque algunos de sus miembros ya no estén, la música permanece. Hamartigenia dejó dos discos que no solo son testimonio de un talento efímero, sino cápsulas del tiempo: fragmentos de emociones, juventud y raíces que sobreviven al paso de los años. Escucharlos hoy es reencontrarse con aquel joven que fui, con la Barcelona y Andalucía que lo inspiraron, y con la certeza de que ciertas músicas nunca nos abandonan.


La Consagración de lo Inútil


"Las Dos Puertas": Esta canción me acompañó en mis primeros días en Cartagena. Su melodía suave y sus letras profundas me ofrecían consuelo y reflexión en medio de la rutina militar.


"Las Famosas Lanas Lumiere": Un tema que me hacía sonreír cada vez que lo escuchaba. Su tono irónico y su ritmo pegadizo se convirtieron en un himno no oficial entre mis compañeros.


"Lágrimas de San Lorenzo": Una balada que evocaba sentimientos de nostalgia y melancolía. Me transportaba a momentos de introspección y conexión con mis emociones más profundas.



La Plantación


"La Clon": Esta canción me sorprendió por su energía y originalidad. Su fusión de estilos y su letra intrigante me mantenían cautivado cada vez que la escuchaba.


"Lago Errante": Un tema que evocaba imágenes de paisajes lejanos y misteriosos. Su atmósfera etérea me ofrecía una escapatoria mental de la rutina diaria.



Treinta Años Después


Reencontrarme con estos discos ha sido un viaje casi mágico. La memoria se activa, los sonidos cobran vida y cada canción revive como si nunca hubiera pasado el tiempo. Hamartigenia, originaria de Barcelona, dejó un legado breve pero intenso: dos discos que fusionaban pop y aires flamencos con un toque andaluz, llenos de sensibilidad y fuerza.



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