Anécdotas universidad y caminos musicales


Recuerdo la primera vez ya de adolescente escuchando diferentes temas para que por aquel tiempo era la fusión del foco de andaluz con la música de jóvenes acostados en una un flamenco rasgueado el fenómeno de la rumba de muchos grupos locales donde se produce un movimiento cultural en la que el tiempo incluso estableciendo un diálogo con los jóvenes del momento era una revolución cultural juvenil que se asociaba al mundo de  la rumba . 


Directamente si tienen posibilidad de tener como experiencia recuerdo a mis padres nos llevaba algún concierto de rumberos de aquella época incluso habíamos coincidido con el Gato Pérez con el Peret y con muchos otros. Pero me mi principal afición era compartir con los amigos con mis primos las músicas que escuchábamos que nos despertaran nosotros algo bonito a un sentimiento de alegría felicidad incluso de tristeza no y entre ellos pues escuchábamos muchos muchos músicos y cantantes y entre ellos en una en una salida de joven de adolescente no tenía yo más de diecisiete años tendría algo por 15 cuando visitamos una discoteca de Barcelona estudio 54 donde vimos por primera vez a los Gipsy kings, con el famoso tema "Djovi Djova" los escuchamos para mí fue un honor un honor de esa experiencia que nunca voy a olvidar y de hecho hoy escucho sigo escuchando los grandes temas de los Gipsy kings que marcaron una época en mí en toda mi transición desde desde adolescente joven luego ya de adulto y en la actualidad y eso ha sido un poco la base de formación eh como grupo referentes en mi vida.

En la universidad, la música no solo era aprendizaje formal: era también aventura, improvisación y a veces hasta lío. Recuerdo que, junto a unos amigos argentinos, organizamos una batucada como parte de una fiesta universitaria. El ritmo creció, la gente se fue sumando, y lo que empezó como una celebración acabó atrayendo a la policía. Nos llevaron a todos a comisaría, y como yo era uno de los responsables de la organización, casi me cuesta una multa seria. Al final todo quedó en un susto, pero aprendí que la música podía mover masas… y también generar problemas.


Aquella fue solo una de tantas experiencias. A lo largo de los años, la música me llevó a fiestas en Barcelona, Madrid, Extremadura y más tarde Andalucía, siempre tocando de manera aficionada y amateur, con cajón, percusiones o lo que hubiera a mano. En cada viaje, en cada encuentro, la música se convertía en pasaporte hacia otros destinos: no importaba el lugar, siempre había alguien dispuesto a cantar, a marcar un compás o a compartir un escenario improvisado.



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